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Las ocho señales de nuestro estado crediticio
Autor:
Luis Ormeño

La primera pregunta que se hacen bancos, cajas o entidades financieras antes de otorgar un préstamo, entregar una tarjeta de crédito o brindar productos o servicios con pago a futuro, es si el cliente tendrá la capacidad de pagarlos. Cuando la respuesta a esa pregunta es negativa, el solicitante del crédito suele recibir un educadísimo “Por el momento no contamos con una oferta disponible para ti”, pero nunca una explicación.

En ALFIN queremos ayudarte a conocer y entender los factores que influyen en la aprobación de los créditos. No existen patrones de análisis y calificación únicos, pues cada entidad analiza distintos factores.  

En nuestro caso hemos identificado ocho factores a los que llamaremos “Mandamientos”, que evaluamos para saber si estás apto para un crédito, y algunos consejos para fortalecer tus posibilidades.

  1. Pago puntual. Este es el principal mandamiento. Demuestra que puedes asumir deudas y eres responsable con el pago. En dos palabras: generas confianza.
  1. Retrasos superiores a 120 días. Un retraso excesivo (¡120 días son cuatro meses!) genera una calificación crediticia llamada “pérdida o castigo” que complica la posibilidad de obtener crédito en el sistema financiero formal.  Recuerda que es importante mantener la confianza de las entidades financieras. Pueden ser ese amigo o aliado que te ayude a alcanzar tus metas. Si le fallas, como a todo amigo le tomará tiempo recuperar la confianza en ti.
  1. Uso de tarjeta de crédito. Recuerda que la tarjeta de crédito no es una extensión del dinero en efectivo sino un medio de pago que debes usar con mucho cuidado, en especial si tienes más de una. Te sugerimos que las cuotas a pagar no deban sumar más del 35% de tus ingresos y pagarlas completas pues haciendo pagos mínimos terminarás sobre endeudándote con intereses.
  1. Retiro de dinero en efectivo con tarjeta de crédito. No es una buena idea. Cobra una tasa de interés mucho más alta que la aplicable a compras o de otros préstamos de efectivo. Hoy en día, las entidades financieras te permiten incluso bloquear esa funcionalidad para que no caigas en tentaciones.

  1. Número de bancos con los que trabajas.  Imagínate tener que recordar los cumpleaños de todos tus compañeros de trabajo. Complicado ¿No? Lo mismo sucede con tus préstamos o tarjetas de crédito, que requieren recordar fechas de pago, fechas de inicio de facturación, fechas de fin de facturación, entre otros. Por ello, mientras más centralizadas se encuentren tus deudas será más fácil que lleves el control de tus finanzas. Lo recomendable es trabajar con uno dos bancos como máximo.
  1. Deuda contra ingreso mensual. Una vez que desarrollas un buen historial crediticio, las entidades financieras empezarán a ofrecerte crédito sin que se los pidas ¡Resiste la tentación!  Debes guardar una proporcionalidad adecuada entre tus ingresos y tus deudas. El pago de estas no debe superar el 35% de tus ingresos.

  1. Ingresos. Conocer tus ingresos es relevante para calcular tu capacidad de pago, en especial si no tienes un historial crediticio. Siempre brinda información real sobre tus ingresos; si los reduces pierdes oportunidades, si los inflas podrías verte con obligaciones con las que no puedes cumplir.
  1. Historial crediticio activo.  Muestra tu comportamiento con el crédito y resume las anteriores variables.  

Esperamos haberte ayudado con nuestros mandamientos

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